Tuesday, February 7th, 2001
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11:41 pm - ESPAÑOL
Miercoles 7 de Febrero de 2001.
MADRID
EL MUNDO
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Raúl Tino, un «intruso» en lo alto del Ballet Nacional de España
POR PILAR ORTEGA BARGUEÑO. JUAN LUIS GALIACHO
Ejerce como adjunto a la dirección artística sin tener contrato

Más que una compañía de danza, el Ballet Nacional de España parece la casa de los líos. El bailarín Raúl Tino, hermano del gerente de la compañía, ha ejercido funciones de alta dirección de forma irregular. Desde que Aida Gómez fue nombrada máxima responsable del Ballet, el que fuera primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza, de Nacho Duato, ha asumido las funciones de adjunto a la dirección artística sin nombramiento oficial del Ministerio de Cultura para este cargo. Su nombre figura junto a esta categoría ficticia en todos los programas de mano y de lujo del Ballet cuando él cobra su nómina de la compañía que dirige Nacho Duato y está en el Ballet Nacional como maestro de danza en proceso de reciclaje.
800 millones
Las aguas bajan cada vez más turbias y revueltas por la sede del Ballet Nacional. Las denuncias ahora se multiplican y extienden no sólo a Raúl Tino, a quien acusan de intrusismo, sino a su hermano Hans Tino y a otras personas de la confianza de Aida Gómez: «Hans Tino no tiene titulación superior que avale su gestión, no conoce idiomas y asume su cargo de gerente con un evidente despotismo y prepotencia cuando su única experiencia profesional se reduce al baile. Al parecer, su único mérito es ser amigo íntimo de Aida Gómez, que le permite gestionar los 800 millones de presupuesto anuales con que cuenta la institución pública».
«Hans Tino, en la gerencia, y Raúl Tino, en la dirección artística, han hecho un daño irreversible al Ballet», afirman algunos miembros en activo de la compañía. «Hans, un simple bailarín, es el responsable de la mayoría de los expedientes disciplinarios que se han abierto en la historia de los Ballets Nacionales, los cuales han acabado desestimados en los tribunales de justicia, con el consiguiente perjuicio económico para el erario público, y eso que anteriormente él fue presidente del comité de empresa».
Los bailarines y técnicos hacen responsables a los hermanos Tino de las amenazas, coacciones y engaños sufridos por algunos trabajadores del Ballet y enumeran las situaciones irregulares de las que ellos han sido testigos: «La gestión del gerente (Hans Tino) ha producido pérdidas millonarias al INAEM; ha amenazado y coaccionado a los miembros de la compañía; ha engañado a técnicos, músicos y bailarines pagando menos horas extras de las que debía; ha abonado premeditadamente mensualidades a personas que ya no prestaban servicios al Ballet Nacional; obligó a un trabajador a hacerse un análisis de sangre tras imputarle supuestos problemas con el alcohol, lo cual ha costado dinero por orden judicial al INAEM (3 millones de pesetas), y ha consentido en mantener a su hermano Raúl en una posición de privilegio».
Privilegios
¿Qué privilegios son los que tiene Raúl Tino? Los trabajadores del Ballet Nacional responden: «Ha ejercido de adjunto a la dirección sin tener formalizado un contrato con el INAEM. Desde que llegó el equipo de Aida Gómez, ha dispuesto de todas las prebendas de la alta dirección: despacho con teléfono y una extensión particular (la 230) que figura en los listados oficiales; es el único trabajador del Ballet que no tiene que firmar el parte de asistencia diaria; en las giras por España, cuando toda la compañía comparte autobús, él siempre viaja por su cuenta, en su BMW negro, y cobra kilometraje, claro, con la autorización de su hermano Hans». Por viajar a Cádiz, por ejemplo, recibió 33.000 pesetas y por llegar a Gijón, 22.800.
La relación de acusaciones no se detiene en este punto, porque Raúl Tino también firma, con el consentimiento de Aida Gómez y siempre según los miembros de su compañía, planes de trabajo, lo que ellos llaman «tablillas». Lo que le gusta es mandar, dicen, «porque Raúl Tino imparte órdenes, y no sólo en el ámbito artístico, sino en cualquier departamento del Ballet».
Los hermanos Hans y Raúl Tino forman parte de la cúpula de la dirección del Ballet Nacional desde enero de 1998, momento en el que Aida Gómezasume la responsabilidad artística de la agrupación. Fue Tomás Marco, anterior director general del INAEM, quien aprobó su nombramiento tras ser apoyada la candidatura de Aida Gómez incondicionalmente por José Antonio Campos Borrego, entonces subdirector general de Música y Danza del Ministerio de Cultura y hoy viceconsejero de Cultura de la Comunidad de Madrid.
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Friday, February 2nd, 2001
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11:36 pm - ESPAÑOL
Viernes 2 de Febrero de 2001.


MADRID.
Los comités de huelga de los trabajadores del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) han pedido a la ministra de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, el reconocimiento oficial de la titulación superior para los bailarines.
En una carta remitida ayer a Pilar del Castillo, los comités de huelga anuncian que recurrirán a medidas de presión «si no se nos garantiza en un plazo razonable la clasificación profesional en el grupo uno de estos colectivos» a los bailarines de la Compañía Nacional de Danza y del Ballet Nacional.
El no reconocimiento oficial por parte de Educación de la titulación superior es la causa por la que estos trabajadores no han podido acceder al nivel uno en el Convenio Unico de la Administración al que, a partir de ahora, se acogerán los trabajadores del INAEM, un colectivo próximo a las 1.000 personas, todas ellas con contratos laborales.
A través de un comunicado, los comités de huelga informaron ayer de la firma del acuerdo definitivo en la CIVEA general (Comisión de Interpretación, Vigilancia, Estudio y Aplicación) para la integración de todo el personal laboral en el Convenio Unico de la Administración.
Los bailarines de las dos compañías públicas protagonizaron, ayer y el jueves, paros de dos horas para protestar por lo que consideran una discriminación, paros que ayer obligaron a la dirección del Ballet Nacional a suspender dos actuaciones en Oporto.«No me sorprende que los bailarines de Aida vayan al psiquiatra», acusa Merche Esmeralda

La «bailaora», que fue primera figura del Ballet Nacional, arremete contra su antigua alumna
Martinetes, rondeñas, alegrías, tangos, soleás y bulerías no tienen ningún secreto para Merche Esmeralda, una bailaora de raza que, además de defender la danza española con uñas y dientes, hasta con lágrimas en los ojos, parece no tener pelos en la lengua: «La compañía de Aida Gómez, que estamos pagando todos, se está cargando la danza española en un momento en que gusta cada vez más fuera de España. Se veía venir desde que nombraron a Aida directora artística. No me extraña nada que algunos de sus bailarines tengan que ir al psiquiatra o al psicólogo y que abandonen, por miedo y amenazas, cuando están en su mejor momento».
Merche Esmeralda ejerció como primera bailarina del Ballet Nacional de España durante los años 1980-82, con Antonio Ruiz, y como estrella invitada, posteriormente, durante la gestión de María de Avila. Con el Ballet Nacional, paseó su nombre por medio mundo, después de haber asimilado desde los 12 años algo de la sabiduría de los grandes del flamenco y la danza, desde Pastora Imperio y Antonio Mairena, hasta El Beni de Cádiz, Terremoto de Jerez, el Chato de la Isla o Manolo Caracol. Conoce bien los entresijos del Ballet Nacional y a su directora, Aida Gómez; no en vano fue ella quien la preparó como bailarina, la condujo hasta la puntuación de «sobresaliente» en el quinto curso de Conservatorio, le hizo la coreografía de Soleá y le regaló un traje de cola de color turquesa para su lucimiento personal.
Miedo
«Es una gran bailarina, una de las mejores que tenemos en España, pero yo me llevé las manos a la cabeza cuando fue nombrada directora del Ballet Nacional -afirma Merche Esmeralda-. Me produjo miedo cuando supe que comunicó el despido a la bailarina Lola Greco con un billete de regreso a España cuando estaban de gira en el extranjero. Está cometiendo graves injusticias con bailarines que están en su mejor momento, y ese tiempo nunca vuelve, lo están desperdiciando». Y saca a relucir, uno a uno, los casos de los miembros del Ballet que ella conoce más de cerca: Lola Greco, Antonio Astorga, Reyes Orozco, Kira Purkaya... «Kira Purkaya sustituyó en una coreografía a Aida como primera bailarina por una lesión y al poco tiempo la expulsó, tras llamarla gorda, porque le hacía sombra. Y Reyes Orozco dijo tener miedo hasta de ir al trabajo porque estaba amenazada».
A Merche Esmeralda, que sobre el escenario ha mantenido múltiples mano a mano con Antonio Canales y Joaquín Cortés, le parece una imprudencia mantener a Aida Gómez en la dirección artística del Ballet Nacional: «Aida nunca ha tenido experiencia con grandes ni pequeños ballets. Apenas hizo un par de funciones en Salamanca con un ballet que montó gracias a una subvención estatal. Y nada más. Pero lo peor no es que Aida se esté equivocando, sino que no tiene cerca a nadie que se lo diga. Alguien debería aconsejarla, sobre todo si la quieren. Se ha hecho importante muy joven, le han dado mucho poder y le ha sentado como un veneno. Cuando esta mujer se vaya, ¿quién la va a querer?».
«No me puedo permitir el silencio cuando hay tantos casos de bailarines destrozados -insiste Merche Esmeralda-. Me tengo que sumar a sus protestas, porque yo soy ante todo bailarina, aunque no he querido estar en plantilla de ningún ballet porque necesito ser libre. No puedo estar impasible cuando hay gente sin bailar porque esta señora tiene caprichos y toma venganzas. En el 20º aniversario de la compañía, me llamaron para hacer Medea y me negué, porque no estaba de acuerdo con lo que sucedía. Era una forma de mostrar mi disconformidad, pero ahora no debo callar».
Hay cosas que Merche Esmeralda defiende a capa y espada y una de ellas es su concepción de la danza española: «Tenemos un Ballet Nacional que, menos español, parece cualquier cosa. Yo no estoy en contra de movimientos nuevos, pero no hay que olvidar el repertorio de la danza española, que es único en el mundo. Aida dice que ha levantado artísticamente el Ballet y yo le pregunto: ¿qué hizo Antonio Gades, qué hizo María de Avila, qué hicieron José Antonio y Antonio Ruiz? ¡Por los clavos de Cristo! Es hora de que cuidemos nuestras cosas. Si respetamos la raíz, se puede hacer de todo. Es como Picasso o Dalí, que antes aprendieron las reglas básicas del color y la perspectiva. Y me tengo que rebelar. Sé que entrar en esta polémica me perjudica, pero si no hablo, reviento».
Merche Esmeralda dirige desde hace cinco años, en el centro de Madrid, una Escuela de Danza en la que imparte un método piloto para la enseñanza de Flamenco, a la que asiste una alumna que, siempre según sus palabras, «sufrió una lesión y Aida le dijo que fuese al centro de su marido, que ella le iba a invitar al Ballet, que tenía muy buenas perspectivas para ella. Al cabo de los meses, me confesó que ni se había curado ni Aida le había invitado al Ballet. Lo que hacía era conquistar a la gente para que fuera al consultorio de su marido».
En este punto, Merche Esmeralda achaca a la ignorancia de Aida Gómez su imprudencia en el asunto del centro de su marido: «Cuando se trabaja para el Estado, hay que estar limpio como la patena, porque uno maneja dinero público y enseguida te pueden acusar de abusos».
Merche Esmeralda, que durante todo este invierno participa en el programa El flamenco viene del sur que se desarrolla por muchas de las localidades de Andalucía, se mostró muy pesimista con los gestores de la cultura: «Hoy un currículO no vale de nada. Hoy todo se mueve a base de escándalos e influencias. Estoy decepcionada. Yo necesito el baile para disfrutarlo, para que me llene. Pero estoy muy triste. Entran ganas de salir corriendo».