Friday, October 20th, 2000<br>
--------------------------------------------------------------------------------<br>
<br>
8:20 pm - ESPAÑOL <br>
<br>
<br>
'LAMENTO'<br>
<br>
Viaje al infierno<br>
Compañía Nacional de Danza <br>
<br>
<br>
--------------------------------------------------------------------------------<br>
Raptus: Duato / Wagner. Without words: Duato / Schubert.
Lamento: Duato / Gorécki (estreno en España por la CND).
Orquesta Sinfónica de Madrid. Director: Pedro Alcalde.
Teatro Real, 13 de septiembre. <br>
--------------------------------------------------------------------------------<br>
<br>
Víctimas y verdugos. Violencia y tormento. El espectador
viaja hasta el infierno de un campo de concentración
sentado en su butaca del Teatro Real. Ésta es la
propuesta de la Compañía Nacional de Danza (CND) para
la apertura de la temporada 2000-2001 en el coliseo
madrileño. Lamento, una de las creaciones más
comprometidas de Nacho Duato, reivindica un cara a cara
con el Holocausto. Pero quizá pretende ir más allá. Es
un tú a tú con las intransigencias en las que todos nos
consumimos a diario; también aquí, en esta España
nuestra. Una coreografía vigente, sobre todo hoy día,
tan necesitados como estamos de reflexión, tan
acostumbrados como andamos a poner en duda la barbarie de
los nazis, las caravanas de la muerte, la persecución al
diferente y tantas y tantas miserias.<br>
<br>
<br>
La Tercera sinfonía de Górecki arropa esta obra basada
en la muerte de una criatura, el dolor de unos padres y
la esquizofrenia de un grupo de condenados en un ambiente
de desolación y penuria. Hay compromiso social, y el
compromiso ennoblece al arte. Lamento es un gran ballet.<br>
<br>
<br>
Es difícil plantear el drama en un escenario desde el
equilibrio. Sin excesos. Sin recursos fáciles. ¿Qué
pueden contar unos bailarines sobre el Holocausto? Difícil
papeleta. Edificar un mundo de sentimientos tan primarios
y, a la vez, tan complejos con el lenguaje silencioso del
cuerpo resulta infinitamente más complicado que
encadenar una serie de pasos. Pero éste es el mayor
acierto de la coreografía: su intensidad emocional.
Duato ha planteado en esta creación (estrenada por el
Nederlands Dans Theater II en 1990) un tejido dramático
de una fuerza avasalladora. La violencia nace en el
propio movimiento. Once bailarines, once condenados,
logran transmitir al espectador dolor físico y psicológico.
Once propuestas de sufrimiento (la más creíble y
emotiva, la de Rafael Rivero en el papel del niño). Eso
es el drama: un escalofrío de asco unas veces (las
letrinas de Spielberg en La lista de Schindler) y una
mueca de risa otras (la ternura de Benigni en La vida es
bella). Toda esta variedad en torno a la opresión queda
plasmada en la coreografía.<br>
<br>
<br>
Lamento confirma la sensibilidad de Duato para tratar los
ballets con argumento social; basta recordar su
inolvidable Rassemblement, toda una reivindicación de
los derechos humanos.<br>
<br>
<br>
Raptus, basado en las canciones Wesendonk-Lieder, de
Wagner, evoca un mundo de pasiones incontroladas. Un paso
a dos final, intenso, misterioso, protagonizado por Duato
y Emmanuelle Broncin, ofrece el mejor momento de este
confuso ballet. El director de la CND eligió esta creación
para su despedida en 1996. Hoy, a sus 43 años, vuelve
con él al Real. &quot;Me aburro mirando&quot;, afirmaba
ayer en estas mismas páginas. Bien, resulta comprensible,
pero el responsable de una compañía necesita distancia
del escenario. Su presencia activa limita casi siempre
las posibilidades del grupo. ¿Imaginan al entrenador del
Real Madrid de delantero centro? Impensable.<br>
<br>
<br>
En Without words, con música de Schubert, sólo
encontramos estética en la composición y plasticidad en
el dibujo de líneas. Una coreografía plana. El Duato de
Lamento (1990) es un creador más moderno en el fondo y
en la forma que el Duato de Without (1998). Y más
vigente. Esto da qué pensar.<br>
<br>
<br>
La Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Pedro
Alcalde, engrandeció un espectáculo donde Nacho Duato
firmaba, una vez más, las tres coreografías del
programa. Él y sólo él. La dirección artística del
Teatro Real debería apostar por la variedad. <br>
<br>
<br>
<br>
10 AÑOS DE DUATO CON LA CND <br>
<br>
<br>
Compañía Nacional de Danza <br>
<br>
<br>
--------------------------------------------------------------------------------<br>
Rassemblement : Nacho Duato/Toto Bissainthe. Remansos :
Duato/Enrique Granados. Mediterrania : Duato/Jerónimo
Maesso, María del Mar Bonet, Peter Griggs, Lissa Gerrard,
Brendan Perry, Juan A. Arteche y Javier Paxariño. Teatro
de la Zarzuela, 19 de octubre. <br>
--------------------------------------------------------------------------------<br>
<br>
<br>
Diez años de Nacho Duato. El director de la Compañía
Nacional de Danza (CND) ha lucido las mejores galas artísticas,
los gucci y los prada de su repertorio coreográfico,
para celebrar sus 10 años al frente de la compañía.
Esta fiesta bien merecía unos trajes de lujo. Ya habrá
tiempo para la ropa de baratillo -no olvidemos que de
todo hay en el ropero-.<br>
<br>
<br>
Este primer programa muestra tres actitudes creativas,
tres formas de compromiso. El Duato más humano, en
Rassemblement; el Duato más apasionado, en Remansos, y
el Duato más terrenal, en Mediterrania. El espectador
puede disfrutar durante unos días (el primer programa
finaliza el 29 de octubre) con dos momentos cumbre en su
trayectoria como coreógrafo: el desgarrador paso a dos
de Rassemblement -emocionante la interpretación de África
Guzmán y Patrick de Bana, anoche, en el estreno- y la
escenificación de las palmeras en Mediterrania.<br>
<br>
<br>
Homenaje al esclavo<br>
<br>
<br>
Las cadenas de Rassemblement (1990) atan al esclavo
haitiano. Mordaza y tormento. El sentir de un pueblo
entregado al vudú, el canto de unas gentes perseguidas y
anuladas, acompañan esta oda en defensa de la dignidad y
los derechos del hombre. La pieza muestra la cara más
comprometida de toda la creación de Duato -sin olvidar
la tragedia del holocausto plasmada en Lamento-.<br>
<br>
<br>
La bailarina Yoko Taira merece un punto y aparte. Su
actuación devuelve la fe en la danza: ella nos obsequió
con unos momentos de arte total -la ocasión merece
rescatar la expresión de Wagner-.<br>
<br>
<br>
Una rosa roja enciende la pasión en Remansos (1998).
Amor y poesía. Duato traza líneas y esculpe formas con
unos cuerpos en un movimiento perpetuo. El lirismo y la
poesía de la música de Enrique Granados hacen bailar
hasta a los espectadores en este laberinto emocional. Un
apasionante enredo -¿quién ama a quién?; los hombres a
las mujeres, los hombres a los hombres... y sigan ustedes
con todas las combinaciones posibles- protagonizado por
seis bailarines a los que les faltó una pizca de
sutileza a la hora de interpretar una música tan
maravillosa.<br>
<br>
<br>
Vientos de Levante soplan en Mediterrania (1992). Con la
puesta en escena del zumbido del aire, el sonido del agua,
el aura del fuego y la fuerza de la tierra -los cuatro
elementos donde los filósofos encontraron el origen de
todas las cosas, el argé, en el siglo V antes de Cristo-
el artista rinde homenaje a sus raíces valencianas.
Reconocimiento y respeto. Así resumió Duato el espíritu
de esta coreografía hace años: &quot;He tratado de
pelar la naranja hasta llegar a la pulpa&quot;.<br>
<br>
<br>
El baile de Duato<br>
<br>
<br>
Nacho Duato bailará algunos días durante este mes de
actuaciones (el segundo programa con Synaphai, Arenal y
Tabulae comienza el 2 de noviembre). Su presencia en esta
celebración está más justificada que nunca. Él fue,
en los difíciles primeros años, el mejor reclamo para
los espectadores. Por cierto, desde estas páginas nunca
censuramos su condición de bailarín (EL PAÍS, crítica
del 14 de septiembre). Dijimos: &quot;La presencia activa
de Duato limita casi siempre las posibilidades del grupo&quot;.
Un ejemplo: ¿cuántos bailarines de la CND conocen
ustedes? Poquitos, ¿verdad? Los aficionados de Londres,
París, Nueva York o La Habana recitan de memoria los
nombres de la primeras figuras e, incluso, de las jóvenes
promesas del cuerpo de baile. Aquí, los artistas están
totalmente eclipsados por la estrella de su director. A
esto nos referíamos. Duato para reivindicar su condición
de bailarín-director citaba el pasado viernes en El País
de las Tentaciones las carreras de Núreyev y Béjart.
Bien. Ellos han sido, son y serán unos mitos de la danza.
Los mitos carecen de límites temporales y espaciales:
son eternos y universales. Pero sucede que él ni es Núreyev,
ni es Béjart. Ni se les parece en nada. Sea como fuere,
feliz cumpleaños. <br>
<br>
<br>
<br>
La cara y la cruz<br>
Parece que fue ayer... y ha pasado tanto tiempo. Toda una
vida, como diría el bolero. Esta década -¿prodigiosa?-
nos ha traído de todo, importantes logros y grandes
renuncias.<br>
<br>
<br>
Lo mejor: la dimensión internacional de la compañía,
la consolidación de un proyecto -el polvorín del Ballet
Nacional había consumido a artistas de la talla de Maya
Plisétskaya o Víctor Ullate- y los prometedores
primeros pasos de la Compañía Nacional de Danza 2 (CND).<br>
<br>
<br>
Lo peor: la cultura de la uniformidad diseñada por Nacho
Duato. La presencia de otros coreógrafos, otros estilos
y otras sensibilidades ha quedado relegada, en los últimos
tiempos, a un mero apunte testimonial. Sólo un dato: la
CND presentará este año en Madrid 16 coreografías, 14
de su director y dos de sus pupilos Patrick de Bana y
Nicolo Fonte. La misma línea ha seguido en sus giras por
España y el extranjero. La celebración de su 10º
aniversario al frente de la formación parece ser la
disculpa para esta sobredosis de Duato. Eso cuentan.
Tiempo al tiempo. Veremos si en el 11º cumpleaños
soplan vientos de apertura.<br>
<br>
<br>
Ni mentamos el ballet clásico; está más hundido que la
Armada Invencible. Esa guerra la damos por perdida. <br>
(2 comments | comment on this)<br>
<br>
<br>
Thursday, October 19th, 2000<br>
--------------------------------------------------------------------------------<br>
<br>
11:30 pm - Español <br>
MADRID.- Lo que no pudieron lograr ni Víctor Ullate ni
María de Avila ni Maya Plisetskaya, lo ha conseguido
Nacho Duato: mantenerse en el puesto de director durante
una década. No sabremos nunca qué hubiera hecho
cualquiera de sus predecesores si le hubieran dado ese
margen de tiempo. Lo que está claro es que nuestra compañía
nacional ha tomado su forma contemporánea, de medio
formato y con carácter de autor, en manos del bailarín
y coreógrafo valenciano, que a lo largo de su estancia
en Madrid ha consolidado su prestigio y su estilo en el
gran marco internacional. <br>
Como creador también ha recibido de la compañía un
apoyo importante (salvado el gran escollo de su famoso
banquillo). Con ella ha dado unas decenas de obras,
ensayando los caminos de los sentimientos, los
compromisos sociales, los campos de la trascendencia y últimamente
el de la música clásica y la abstracción poética. <br>
(comment on this)<br>
<br>
<br>
11:21 pm - Español <br>
<br>
Diez años de Nacho Duato. El director de la Compañía
Nacional de Danza (CND) ha lucido las mejores galas artísticas,
los gucci y los prada de su repertorio coreográfico,
para celebrar sus 10 años al frente de la compañía.
Esta fiesta bien merecía unos trajes de lujo. Ya habrá
tiempo para la ropa de baratillo -no olvidemos que de
todo hay en el ropero-. <br>
El baile de Duato <br>
Nacho Duato bailará algunos días durante este mes de
actuaciones (el segundo programa con Synaphai, Arenal y
Tabulae comienza el 2 de noviembre). Su presencia en esta
celebración está más justificada que nunca. Él fue,
en los difíciles primeros años, el mejor reclamo para
los espectadores. Por cierto, desde estas páginas nunca
censuramos su condición de bailarín (EL PAÍS, crítica
del 14 de septiembre). Dijimos: &quot;La presencia activa
de Duato limita casi siempre las posibilidades del grupo&quot;.
Un ejemplo: ¿cuántos bailarines de la CND conocen
ustedes? Poquitos, ¿verdad? Los aficionados de Londres,
París, Nueva York o La Habana recitan de memoria los
nombres de la primeras figuras e, incluso, de las jóvenes
promesas del cuerpo de baile. Aquí, los artistas están
totalmente eclipsados por la estrella de su director. A
esto nos referíamos. Duato para reivindicar su condición
de bailarín-director citaba el pasado viernes en El País
de las Tentaciones las carreras de Núreyev y Béjart.
Bien. Ellos han sido, son y serán unos mitos de la danza.
Los mitos carecen de límites temporales y espaciales:
son eternos y universales. Pero sucede que él ni es Núreyev,
ni es Béjart. Ni se les parece en nada. Sea como fuere,
feliz cumpleaños. <br>
<br>