Monday, October 29th, 2001
8:00 am - ESPAÑOL
ACUSACIONES SEXUALES EN ABT

La Equal Employment Opportunity Commission ha presentado una acusación al Asistente del Director Artístico del American Ballet Theatre, David Richardson, de acosar y discriminar sexualmente a los miembros de la compañía. Esta denuncia, presentada por un bailarín que era menor de edad en el momento que sucedieron los hechos, es un eslabón más de la cadena que comenzó a manifestarse públicamente el 27 de Junio, cuando el Director Ejecutivo de ABT Louis G. Pisto, presentó su dimisión por las acusaciones de discriminación que se cernían sobre él.

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Saturday, October 20th, 2001
8:39 am - ESPAÑOL
II FESTIVAL DANZA MALAGA

- estreno/première Dominique Dupuy
Ronda 17 nov ; Sevilla 21 nov

- residencia CNDC d'Angers
Málaga 5-25 nov

- plataforma de jóvenes autores
Málaga CCP, 19-24 nov :

Fernando Hurtado
Tomé Araujo
Salud López
Diego Arias
Montse Peydró
Evguenia Fedorova
Carole Bonneau
Marco Becherini

Cartes Blanches CNDC
Eventos urbanos
Talleres/Workshops
Video danza
Clases abiertas

Información : MALAGA CCP, Centro Cultural Provincial Calle Ollerías, s/n.
tél : 00 34 952 133 955
fax :00 34 952 133 983
festivalmalaga@latinmail.com
www.malaganet.com
(Málaga - España)

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Wednesday, October 17th, 2001
8:24 am - ESPAÑOL
Danzar en Niza los miércoles
Elna Matamoros
Niza, 15 de octubre de 2001. Opéra de Nice. Ballet de la Ópera de Niza. Zig-Zag (Waechter-Ribaud), Sync (Einaudi-Christe). Director Artístico, Marc Ribaud. Solistas de la Orquesta Filarmónica de Niza. Los miércoles de la danza. Asistencia: 70%.

Algunas de las ventajas que tiene para una compañía de danza ser titular de un teatro son que, además de ser el habitual poblador de la escena, se tiene una estrecha colaboración con una orquesta concreta, un equipo técnico conocedor del espacio en que trabajan y una labor mediática en condiciones. La mayor de las desventajas, es que cuando se comparte infraestructura con la compañía de ópera, la de danza generalmente se tiene que aguantar con las sobras de programación y presupuesto de las producciones de los demás. O sea, lo de siempre, pero encima sabes quién se lo queda. Si bien no debería haber excusa posible para desfavorecer conscientemente una de las dos partes para quedar bien con la otra, también es cierto que si la dirección del teatro es alguien que no sólo viene del mundo operístico, sino que es un brillante y respetado profesional del medio, y además el público responde de manera evidentemente más activa ante la ópera que ante las representaciones de danza, me atrevería a lanzar una mirada de condescendencia ante su actitud: todos barremos hacia nuestro territorio y es perfectamente lícito querer defender el interés profesional de cada cual. Incluso el del teatro.

El Ballet de la Ópera de Niza, bajo la dirección de Marc Ribaud, lleva tiempo luchando contra los cambios de programación a destiempo, los recortes de presupuesto cuando media producción ya está en marcha y sobre todo, la sensación de que a los de arriba la danza no les importa en absoluto. Sin embargo, y aunque parece que aquí nadie - o al menos quien debiera - pega un golpe sobre la mesa y se pone en jarras, la cosa va; despacito, pero va; y gracias a la voluntad de unos pocos y el trabajo ímprobo del equipo artístico de la compañía, los espectáculos funcionan, se realizan montajes nuevos y casi siempre interesantes, los bailarines bailan estupendamente, y además el público se va tan contento a casa. Increíble.

Los llamados Miércoles de la Danza, en cualquier caso, constituyen la brillante iniciativa de atraer al público, al módico precio de 50 Francos (7,62 ?, poco más de 1000 pts) a presenciar un espectáculo del Ballet de la Ópera en el propio teatro, que para eso lo tienen, pensarán los de arriba. A no ser que se prescinda completamente de publicidad - cosa que por lo visto han hecho esta vez - el teatro siempre se llena de un público heterogéneo, que es el que hace falta. Una forma de hacerlo asequible para todos, y de crear poco a poco afición a la danza entre un público casi enteramente operístico.

El programa presentado el pasado 10 de octubre estaba formado por un estreno mundial, Zig-Zag, con coreografía del director artístico de la compañía, Marc Ribaud, y la reposición de un clásico de Nils Christe, Sync.

La mayor parte de los coreógrafos, sobre todo en su primer período de búsqueda, se ven fuertemente influidos por aquellos que han sido sus maestros, o bajo cuya ala se desarrollaron profesionalmente, y si anteriormente veíamos en las coreografías del señor Ribaud el reflejo de Vamos o Ek, parece encontrarse ahora bajo el influjo directo de Forsythe, con lo que salimos todos ganando. Jugando con esta estética y su propio lenguaje coreográfico, aprovecha los valores técnicos de la compañía, y desarrolla un ballet que entretiene y despierta, sabiendo desdoblarlo como si de un trabajo de papiroflexia de tratase. Los bailarines, y en especial el elenco femenino demuestran calidad en un trabajo cuidado que les hace brillar por encima de sus parejas. (Y eso, a pesar de que el vestuario, una vez más, es de los de 'cómo vestir a las mujeres para que estén bien feas en el escenario' y cuyo creador no aparecía ni siquiera en programa.) Entre ellas, Nadège Cotta, que parece haber resurgido y sin duda merece más oportunidades sobre el escenario. La música especialmente creada por Robert Waechter e interpretada por solistas de la Orquesta Filarmónica de Niza gustó tanto como la coreografía y su interpretación derrochó entusiasmo y precisión, tal y como quedó demostrado por la merecidísima respuesta del público. Los diseños de luces, del eficaz Jacques Chatelet, dieron el punto preciso de brillantez que necesitaba el ballet para asegurarse el éxito.

El segundo trabajo de la noche, Sync, de Nils Christe, fue estrenado por la compañía hace un par de temporadas y siempre es bien recibido por el público. Como siempre, Christe se apoya en la música - en este caso de Ludovico Einaudi - como quien se recuesta en la mecedora con el tranquilo hábito de disfrutar del vaivén. Y juega con los bailarines, el espacio, y los volúmenes a través de una barra que cruza el fondo del escenario lateralmente, y en la que se desarrollan cánones y otros elementos meramente estéticos con los que al final, se lleva al público de calle. El paso a dos, sabiamente interpretado por Valérie Ly-Cuong y Pablo Savoye, estuvo envuelto por el detalle coreográfico que marca el trabajo de este creador, y la corrección con que la compañía llevó a cabo la pieza a pesar de la extrema dificultad que entraña.

Un comienzo de temporada muy positivo para una compañía que mira esperanzada una mejoría en su situación organizativa con el cambio de dirección del teatro, que pasa a las manos de Paul Emile Fourny después de varios años regida por Gian-Carlo del Monaco. El nuevo director general se encuentra con el reto de, si no devolver a la danza el papel que jugaba en tiempos de Quartier, desde luego encontrar el equilibrio necesario para recolocar a la Ópera de Niza en el lugar que le corresponde junto a otros teatros europeos. Y puestos a sugerir, no estaría mal que comenzara por cambiar el suelo de la sala de ensayos para evitar así lesiones y accidentes innecesarios a los bailarines. Pero ésta es sólo una petición de la lista.


www.mundoclasico.com
16.10.2001